sábado, 21 de marzo de 2015

EL ORIGEN DE LAS CAMAS ABATIBLES O WALL BEDS

Las camas abatibles son la gran solución para las familias numerosas, de las casas en las que tienen visitas con suficiente frecuencia como para ofrecerles algo mejor que un sofá cama (y eso que los hay muy buenos); son las favoritas de niños y mayores porque de día son un mueble pero de noche se convierten en un cómodo lugar de reposo. Hoy quiero compartir con vosotros la historia de este elemento decorativo se remonta al siglo XIX motivados por la falta de espacio en las casas.


Hacia 1850 tenemos noticia de las primeras camas abatibles, cuando lo que buscaban los habitantes de las casas era mostrar la mejor cara y los mejores muebles en los lugares donde recibían las visitas, generalmente en las salas de estar. Un mueble-cama solucionaba las necesidades de tener un mueble recio y que ocupara mucho espacio aunque como podéis imaginar, ni hablar de poner cosas en las estanterías a menos que las quitaran cada noche.
Algunos de estos muebles exteriormente parecían alacenas ciegas, dentro de las cuales podía estar la vajilla, comida, libros… pero no se veía porque las puertas eran totalmente de madera. Otra opción era que se escondieran dentro de pianos de pared, y con un solo muebles conseguían dos símbolos de estatus: la cama plegable para la noche y el piano para el día.
Para las familias de clase media, las camas abatibles permitían que una habitación fuera utilizada como sala de estar y dormitorio a la vez. De hecho, incluso antes de la invención de este tipo de camas la sala de estar tenía también ese uso aunque mediante colchones que se tendían en el suelo. Fue a partir de mediados del siglo XIX cuando las reglas de etiqueta marcaron que los dormitorios y las camas debían permanecer fuera de la vista de los invitados en América, donde surgieron estas camas, aunque en Europa ya se venía haciendo desde antes.


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